Director del Proyecto:
Víctor Bronstein
“The laws expressing the relations between energy and matter are not solely of importance in pure science. They necessarily come first….. In the whole record of human experience, and they control, in the last resort, the rise or fall of political systems, the freedom or bondage of nations, the movements of commerce and industry, the origin of wealth and poverty and the physical welfare of the race . If this has been imperfectly recognized in the past, there is no excuse now, that these physical laws have become incorporated into everyday habits of thought, for neglecting to consider them first in questions relating to the future”
From Matter and Energy (1912)
Frederick Soddy, Noble Prize in Chemistry, 1921.
(Soddy es más conocido por su contribución a la moderna teoría atómica, trabajó con Rutherford en el estudio de la desintegración radiactiva y predijo la existencia y acuñó el nombre de los isótopos. Sin embargo, después de ganar el Premio Nobel, comprendió que los problemas de la humanidad no eran químicos sino económicos y dedicó sus últimos años de investigación a este campo, siendo uno de los pioneros en el desarrollo de la economía biofísica).
"Anyone who believes exponential growth can go on forever in a finite world is either a madman or an economist."
Kenneth Boulding
Las cinco dimensiones de la energía
La cuestión energética trasciende a una disciplina particular y por lo tanto debe abordarse de manera transdiciplinaria.
En este sentido, podemos distinguir cinco dimensiones de la energía que deben considerarse para entender la problemática energética y su influencia fundamental sobre el desarrollo de la sociedad:
- Económica
- Política
- Social
- Ambiental
- Científico/Tecnológica
Objetivo General:
Monitorear el desarrollo del capitalismo global a partir de indicadores energéticos, centrando los estudios en la región latinoamericana, aportar a la búsqueda de alternativas energéticas/ambientales para un desarrollo sustentable y con inclusión, y facilitar la implementación de políticas públicas que propendan a una mayor integración energética regional.
Objetivos Específicos:
Monitorear el desarrollo social, crecimiento poblacional, disponibilidad de alimentos, etc. a partir de indicadores energéticos.
Monitorear la población sin electricidad o energía comercial, o fuertemente dependiente de fuentes energéticas no comerciales en Argentina y América Latina.
Monitorear el gasto energético por hogar en electricidad y combustibles en Argentina y América Latina
Monitorear el desarrollo de energías alternativas a partir de indicadores técnicos, económicos, políticos y sociales.
Monitorear las investigaciones y prospectivas tecnológicas en el área de energías alternativas.
Monitorear las superficies sembradas y las nuevas áreas cultivables para la producción de biocombustibles
Monitorear las reservas, producción y el uso de petróleo en los distintos países y regiones y la potencialidad energética de nuevos desarrollos (off shore, tar sands, etc.), focalizando los estudios en la región latinoamericana.
Monitorear la interdependencia energética de los países de la región y su relación con el resto del mundo.
Monitorear las reservas, producción y el uso del gas en los distintos países y regiones, las nuevas formas de comercialización, la utilización para producción de hidrógeno, su participación en la matriz energética.
Monitorear el uso del carbón, el desarrollo de nuevos combustibles a partir del mismo y la aplicación de tecnologías menos contaminantes.
Monitorear los conflictos y/o agrupamientos geopolíticos a partir de indicadores energéticos
Formar profesionales e investigadores en la temática.
Asesorar a las áreas de gobierno nacional, provinciales y municipales para programas de ahorro energético y normativa relacionada.
Elaborar informes específicos para los sectores productivos.
1- Prever la crisis energética
El objetivo de este documento es impulsar la creación del Observatorio Energético como una herramienta imprescindible para el estudio, el análisis y la toma de decisiones que eviten, o por lo menos mitiguen, las consecuencias de una muy probable crisis energética global producto del agotamiento del petróleo convencional.
El problema energético es actualmente una de las causas más importantes de los conflictos mundiales y está definiendo la agenda de las grandes potencias y de los países en desarrollo. Ejemplos claros de esta situación son la invasión de EE.UU. y sus aliados a Irak y las negociaciones entre Argentina, Brasil y Venezuela, por mencionar algunos casos. Aún más, la cuestión energética desafía la viabilidad de la civilización industrial en su etapa actual de desarrollo. La mayoría de las investigaciones independientes coinciden en este punto y la opinión de los especialistas alertan permanentemente sobre esta cuestión. Incluso la Agencia Internacional de Energía, cuyos miembros son los países OCDE, reconoce el problema aunque lo traslada una o dos décadas más adelante. El sector empresario, por su parte, ve con preocupación que el crecimiento mundial puede verse afectado por una crisis energética de magnitud. Nuestro país, como ha ocurrido históricamente, se encuentra ante una encrucijada en sus posibilidades de crecimiento por las limitaciones del suministro energético. Hay algunas evidencias que nos muestran la magnitud del problema, el cual debemos analizar en todas sus dimensiones.
La era del petróleo
Si miramos al mundo, su desarrollo, su crecimiento, sus avances tecnológicos, sus procesos de integración y sus conflictos vemos que toda esta dinámica está sustentada en el petróleo. El petróleo ha modelado nuestra civilización transformando las ideas sobre economía y desarrollo y abrió las posibilidades a crear mejores condiciones de vida. Hoy, la energía que alimenta nuestros dispositivos tecnológicos es derivada en gran parte de los hidrocarburos - petróleo y gas -. La energía que hace nuestro trabajo es derivada de los hidrocarburos. La energía que ilumina nuestras casas, que mueve el transporte y que genera la electricidad es principalmente proveniente de los hidrocarburos. Todos los plásticos que nos rodean en miles de objetos cotidianos derivan de los hidrocarburos. La producción mundial de alimentos que permite alimentar la población mundial de más de 6.400 millones de personas se basa en fertilizantes hechos a base de hidrocarburos y fumigados con pesticidas fabricados también a base de hidrocarburos. En la medida que nuestros sistemas económicos y nuestra cultura dependen de los consumos energéticos y en la medida que el petróleo proporciona alrededor del 40% de la energía total consumida y el 90% de la utilizada en transportes, puede entenderse que todo lo que gira en torno al petróleo esté condicionando la dinámica política de nuestro Planeta. Y esta dinámica se ve afectada porque estamos entrando en la segunda fase de la era del petróleo, caracterizada por estar aproximándonos al cenit de la producción o “peak oil”. Una vez alcanzado este punto, el mundo producirá cada vez menos petróleo aunque la demanda aumente. Hay algunos datos que nos muestran esta situación. E n los últimos 30 años el mundo ha encontrado menos petróleo del que ha consumido. El descubrimiento de nuevos yacimientos alcanzó su pico en 1964. Se calcula que cerca de 50 países, entre los cuales se encuentra Argentina, ya han alcanzado su pico y por lo tanto producirán cada vez menos petróleo, incluyendo a Estados Unidos y el Mar del Norte. Es decir, el agotamiento de las reservas no es sólo un problema de nuestro país, es una cuestión mundial .
Esta situación generará dificultades para abastecer la demanda de hidrocarburos y por lo tanto los distintos sectores afectados (estados, empresas, sector académico, población en general) deben participar activamente en el diseño de políticas que eviten y/o minimicen los efectos de esta crisis.
Para esto debe trabajarse en los dos extremos de la cadena:
Desarrollar energías alternativas para reemplazar (o al menos intentarlo) el agotamiento de los recursos no renovables, principalmente el petróleo.
Lograr cierto desacople entre el crecimiento económico y el consumo energético y propiciar conductas de ahorro energético entre la población.
Una herramienta fundamental para trabajar en estos dos niveles es el funcionamiento de un Observatorio Energético que permita monitorear distintos parámetros energéticos relacionados con:
Desarrollo económico: consumo energético por puntos del PBI, intensidad energética industrial, etc.
Desarrollo social: Costo de la energía por hogar, acceso a distintas fuentes energéticas, etc.
Tecnología: Desarrollo de energías alternativas, grado de madurez, tasa de retorno energético, sistemas de producción y distribución, eficiencia energética, número de investigadores, presupuestos de investigación, etc.
Antecedentes
La Revolución Industrial precedió a la máquina de vapor, pero su expansión y desarrollo sólo fue posible a partir de ésta. Este proceso, que dio lugar al surgimiento de la civilización industrial, generó un nuevo régimen energético basado en la extracción de energía acumulada en los combustibles minerales y fósiles. Esto permitió contar con energía abundante y de bajo costo que es la base de nuestros sistemas económicos y nuestra forma de vida.
Hasta ese momento, el régimen energético de la sociedad feudal se sustentaba en energías renovables -biomasa, eólica e hidráulica- que se sumaban al trabajo humano y animal.
Si bien en la civilización industrial la cuestión energética está en primer plano, la importancia de la energía en las sociedades humanas podemos rastrearla a partir de las investigaciones en el campo de la antropología, dentro de las cuales podemos destacar a Lévi Strauss y la corriente estructuralista y a Leslie White, quien funda una escuela que se conoce como el materialismo cultural.
Lévi Strauss define dos tipos de sociedades muy diferenciadas a las cuales llama, significativamente, sociedades frías y sociedades calientes, es decir, remarcando una diferencia energética entre estos dos tipos de sociedades. Lo propio de las sociedades frías es la valoración de la armonía y la calma, donde encontramos una noción del tiempo circular, cósmico, dentro de la cual cuesta diferenciar entre un antes y un después. Para Lévi Strauss estas sociedades no entraron en la historia y se caracterizan, entre otras cosas, por un bajo consumo energético.
Es importante destacar que el bajo consumo energético significa, justamente, algún tipo de dominio sobre la energía que es una de las características fundamentales de toda sociedad humana.
Desde Marx, se acepta generalmente el planteo que la historia de la sociedad es la historia del hombre que procura el dominio de sí mismo y del mundo exterior por medio del trabajo y que los sistemas socioculturales están basados en la manera en que se relacionan los hombres y mujeres en su lucha continua para obtener los recursos necesarios de la naturaleza. De esta manera Marx pone en primer plano el trabajo como el elemento fundante de la especie humana y que lo distingue del resto de los animales.
Sin embargo, en este contexto, el dominio de la energía es previo al dominio del trabajo. Si bien los primeros estudios acerca de la especie humana sostuvieron durante mucho tiempo la tesis de que el hombre siempre había sido cazador, investigaciones posteriores mostraron que nuestros ancestros, débiles en comparación con otros animales como, por ejemplo, los grandes felinos, se habrían limitado al más humilde rol de vegetarianos y carroñeros. Sólo cuando el hombre inventó, hace 20 mil años, instrumentos como el hacha o el arco y la flecha, es decir cuando aprendió a utilizar su propia energía animal de una forma artificialmente concentrada, pudo empezar a competir y superar a animales más fuertes y rápidos. Luego, la domesticación de algunas especies grandes le permitió poner a su servicio la energía animal y con la domesticación de plantas y animales, la división del trabajo comienza en las sociedades humanas.
Como contrapartida a las sociedades frías, las sociedades calientes son sociedades que valoran el cambio y la expansión donde el tiempo marca un antes y un después y donde la evolución es lo que define la dinámica social. Levi Strauss plantea que estas sociedades son las que entraron en la historia a partir del “invento” de la esclavitud que les permitió obtener la energía necesaria para su desarrollo.
Es decir, en Levi Strauss está claro que la energía es el elemento que funda las sociedades con historia. Trasciende el objetivo de esta presentación profundizar el sentido que le da Levi Strauss al concepto de energía, aunque nos parece importante remarcar algunas cuestiones.
Por un lado, Levi Strauss asocia la cuestión energética a una relación de dominación, donde en realidad está utilizando el concepto de energía útil, es decir la energía que puede transformarse en trabajo. En este sentido, el concepto de energía está asociado al segundo principio de la termodinámica, o principio de entropía, que nos dice que para obtener trabajo hace falta una fuente fría y una fuente caliente o, interpretando de manera más sociológica este principio, que hace falta una desigualdad para poner en movimiento una sociedad e ingresarla en la historia.
A su vez, el principio de entropía nos plantea la existencia de procesos irreversibles, oponiéndose a la cosmología de un tiempo circular, sin pasado ni futuro. La entropía introduce la flecha del tiempo y esto coincide también con el concepto del tiempo de las sociedades calientes. Las sociedades frías, en cambio, son mecanismos de relojería donde el tiempo (como expresara alguna vez Einstein) es tan solo una ilusión. En estas sociedades el ritual es el principal operador social que permite vivir en una sincronía eterna, repitiendo una y otra vez la encarnación de un antepasado en un vivo, con muy poco margen para el registro del devenir temporal.
Las sociedades calientes son sociedades que evolucionan de manera irreversible y van complejizándose cada vez más. El principio de entropía, sin embargo, nos define una tendencia hacia el desorden del universo y de los sistemas.
Para entender este proceso de complejidad creciente, es importante entender las investigaciones de Prigogine quien demuestra el surgimiento de orden en sistemas lejos del equilibrio. Este orden y complejización sólo es posible a partir de consumir energía del entorno. Llegamos así a una doble acepción del concepto de energía en los sistemas sociales. Por un lado, la energía obtenida de las relaciones de dominación que permiten la evolución social. Por otra parte, la necesidad de consumir cada vez más energía del entorno (medio ambiente) para mantener sociedades cada vez más complejas.
Por otra parte, el antropólogo americano Leslie White desarrolló una teoría de la evolución cultural basada en la estrategia de un materialismo cultural formulado en términos de energía. White la emplea como punto de partida para el análisis de las principales tendencias de las modificaciones evolutivas tanto locales como mundiales. Su conexión con el materialismo cultural y con Marx resulta clara en el transcurso de la aplicación de la «ley de la evolución» a la explicación de las líneas fundamentales de la historia del mundo. White propone considerar los sistemas socioculturales como consistentes de tres partes: tecno económica, social e ideológica, y formula en términos inequívocos las relaciones causales entre esas divisiones y argumenta que el aspecto tecnológico es la base de la evolución cultural.
El aspecto tecnológico para White está compuesto por instrumentos materiales, mecánicos, físicos y químicos, así como la manera en que la gente utiliza estas técnicas. White argumenta sobre la importancia de la tecnología en base a los siguientes puntos, donde el aspecto energético se destaca:
La tecnología constituye un esfuerzo para resolver los problemas de supervivencia
Este esfuerzo significa, fundamentalmente, producir la energía necesaria para satisfacer las necesidades humanas.
Las sociedades que son capaces de producir más energía y usarla más eficientemente tienen ventajas sobre otras sociedades.
En este sentido, estas sociedades son más avanzadas desde el punto de vista evolutivo.
White sostiene luego que el grado de desarrollo cultural de una sociedad puede calcularse por la fórmula: E x T= C, donde E es la cantidad de energía utilizada per capita por año, T representa la eficiencia de las herramientas usadas para aprovechar la energía, y C representa el grado de desarrollo cultural.
A partir de esta cuantificación, White afirma que el desarrollo de un manejo efectivo de la energía es la principal causa de la evolución cultural y enuncia en 1949 una ley conocida como Ley de la Evolución de White que dice:
“Mientras los otros factores se mantengan constantes, la cultura evoluciona a medida que crece la cantidad de energía disponible por cabeza y por año, o a medida que crece la eficiencia de los medios de hacer trabajar esa energía”.
Hoy, nuestra civilización está sustentada en la disponibilidad de energía barata y de fácil utilización basada en el petróleo. Sin embargo, la era del petróleo barato es una “anomalía” de corta duración en la historia de nuestro planeta y por lo tanto es importante investigar y proyectar qué puede pasar con nuestra civilización cuando este recurso comience a declinar. Las propiedades energéticas del petróleo son únicas y hasta ahora no se han encontrado energías alternativas que tengan sus cualidades.
Debido a esto, la importancia y características del negocio petrolero es tal que desde sus comienzos trascendió la lógica del mercado para convertirse en un elemento clave en los acontecimientos mundiales del siglo XX y el comienzo del nuevo siglo. Esta relación no fue constante y podemos distinguir siete etapas en la evolución del suministro de petróleo, cada una de ellas caracterizadas por relaciones particulares entre las empresas, los países productores, los países consumidores y el valor estratégico que los gobiernos le adjudicaron a esta industria que moldeó el desarrollo económico durante el siglo XX y está definiendo los aspectos geopolíticos más importantes de este siglo.
La primera etapa se extiende desde el origen de la industria, alrededor de 1860, hasta unos años después de la finalización de la Primera Guerra Mundial. Este etapa se caracteriza por el nacimiento y la formación de grandes conglomerados petroleros: la Standard Oil, la Royal Dutch-Shell, y la Anglo-Persian.
Como Estados Unidos tenía gran cantidad de reservas petroleras, la preocupación del gobierno en esta etapa se concentró en controlar las prácticas monopólicas de la Standard, la cual no estaba demasiado preocupada por obtener reservas fuera de su país. Gran Bretaña, en cambio, ante la falta de reservas en su territorio, apoyó decididamente a la Royal-Dutch Shell en su estrategia expansiva por conseguir reservas allí donde se encontraran. Incluso, contrariando la postura liberal que pregonaba Inglaterra en aquella época, en 1911, por iniciativa de Winston Churchill, el gobierno británico se compromete directamente en el negocio petrolero y se asocia a la Anglo-Persian. La Primera Guerra Mundial marcó un primer punto de inflexión en el desarrollo del negocio petrolero, ya que los países involucrados comprendieron el alto valor estratégico, no solo económico, de la industria petrolera. Esta etapa culmina alrededor de 1920 cuando Estados Unidos comienza a preocuparse por el agotamiento de sus reservas. Esto genera una gran preocupación en el gobierno americano y un cambio de estrategia, que lleva al gobierno a apoyar a la Standard y otras empresas americanas en su búsqueda de reservas por el mundo. El apoyo del gobierno norteamericano a sus empresas nacionales da lugar a la segunda etapa que se extiende hasta 1930.
Esta Segunda Etapa se caracterizó por las luchas entre las grandes empresas por el dominio de las zonas de producción. En este período es claro el apoyo de los gobiernos a sus empresas, dando lugar definitivamente a lo que podemos llamar la diplomacia petrolera. En este período de búsqueda de reservas por parte de los grandes trusts apoyados por sus respectivos gobiernos, se produce la creación de YPF en nuestro país, por lo que los análisis que se hacen respecto a su creación y al surgimiento del nacionalismo petrolero en nuestro país no pueden soslayar la situación mundial de la industria petrolera en aquella época y reducirse a un análisis meramente económico o de política local. Esta segunda etapa culmina en 1930 con el Acuerdo de Achnacarry que da comienzo a la creación de un “cartel” donde las grandes compañías acuerdan los precios del petróleo a través del sistema Gulf Plus, suprimieron la competencia y realizaron acuerdos y convenios para evitar guerras de precios y adjudicarse mercados.
La tercera etapa, entonces, se caracteriza por un mercado cartelizado donde rige un sistema de fijación de precios. Esta etapa llega hasta el final de la Segunda Guerra Mundial donde, a partir del nuevo orden mundial que surge en la posguerra, se abandona el sistema de precios a la vez que se desarrollan las empresas nacionales europeas, fundamentalmente en Francia e Italia, dando lugar a una nueva etapa en la historia del desarrollo petrolero.
En esta cuarta etapa empieza a tener cada vez más fuerza el nacionalismo dentro de las naciones productoras que obligan a cambiar las reglas de juego con los grandes “trusts”. En 1960 se crea, por iniciativa de Venezuela y Arabia Saudita, la OPEP, que en un principio era una oficina sin demasiada influencia, pero cuya importancia recién se va a hacer sentir diez años después cuando comienza la declinación en la producción petrolera en EE.UU. En marzo de 1971, la Texas Railroad Comission, que desde 1935 regulaba la producción petrolera en EE. UU. para garantizar los precios del crudo, dispuso un cambio de reglas, de tal forma que los productores norteamericanos ya no estaban limitados a producir una cantidad determinada de petróleo, ya que las cuotas no tenían sentido en un país que estaba produciendo al máximo de su capacidad. Este hecho, aparentemente administrativo, tuvo una consecuencia enorme, ya que el poder para controlar los precios del crudo se corrió de los Estados Unidos a la OPEP quien comenzó a definir cuotas de producción para sus países miembros. Es decir, el sistema de cuotas de producción para mantener el precio no fue un invento de la OPEP sino del propio EE.UU.
De esta forma entramos en la quinta etapa, caracterizada por el poder de la OPEP para la fijación de los precios del petróleo. Este poder se vio claramente ratificado en el embargo que dispusieron los países productores en 1973, lo que provocó la primera crisis del petróleo y un alza espectacular de los precios del crudo. Luego, en la cumbre de la OPEP de1975, quedó explícito el poder del cartel de los países productores nucleados en esta organización. Esta etapa culmina con la disolución de la Unión Soviética y la guerra del Golfo, a partir de la cual surge un nuevo escenario de aparente cooperación entre los países productores y consumidores que da comienzo a la sexta etapa que se caracteriza por la búsqueda de coordinación de objetivos y acciones entre los países productores de la OPEP, No-OPEP y ex Unión Soviética, los países consumidores y las compañías petroleras con el objetivo de lograr un mercado estable y previsible que sirva de base para la expansión del capitalismo a nivel global.
A pesar del amplio consenso entre los distintos actores, esta etapa tiene una corta duración y a diferencia de las etapas anteriores, la cuestión del agotamiento del recurso empieza a ser preponderante en el nuevo orden petrolero mundial. Por primera vez en la historia, el mundo se encuentra en una situación donde no hay garantías de que la oferta de petróleo pueda abastecer el crecimiento de la demanda.
3- Situación actual: el fin de la energía barata
Por lo tanto, para entender esta nueva etapa y tratar de anticipar los escenarios más previsibles de futuro, hay que observar a las principales tendencias que se dibujan en estos momentos:
I. Aceleración de los consumos en los países desarrollados, como consecuencia del propio crecimiento de la economía. El consumo lleva creciendo varios años al 2%, casi el doble que en las dos últimas décadas. Por ello, si el consumo actual es de 84 millones de barriles diarios, se calcula que en 2030 será de 120 millones de barriles.
II. Aumento de los consumos energéticos en los países más ricos. Un hogar medio en un país desarrollado no sólo consume actualmente mucha más energía que hace 40 ó 50 años, sino que se consume con derroche y ostentación; se utilizan los automóviles para todo, se mantienen los electrodomésticos y los equipamientos domésticos encendidos todo el tiempo, se utilizan luces innecesariamente. Se utiliza la energía como si fuera algo que siempre estuvo disponible y que nunca va a escasear.
III. Incorporación de grandes países a la condición de consumidores importantes de energía. Un caso paradigmático, como ya mencionamos es el de China, que con sus 1.400 millones de habitantes representa casi una cuarta parte de la humanidad, y que en virtud de su crecimiento económico ha pasado en pocos años de ser un país exportador de petróleo a ser importador neto.
IV. Aumento de los desequilibrios en los consumos energéticos. Estados Unidos, por ejemplo, concentra el 24,4% del consumo energético mundial, pese a tener sólo el 4,7% de la población del Planeta. Si sumamos la Europa de los 15, Japón y Canadá, tenemos que poco más del 12% de la población concentra la mitad de todos los consumos energéticos. Es decir, la energía está convirtiéndose en uno de los indicadores de desigualdad mundial. Según consigna el Informe de 2004 sobre Desarrollo Humano del PNUD, el consumo energético medio en los países de la OCDE es de 8.503 Kw per capita, en tanto que en los países de desarrollo humano bajo es de 218 Kw per capita. Es decir, treinta y nueve veces menos.
V. Evolución de los precios del petróleo que, como todo bien limitado, tiende a hacerse escaso a medida que aumenta la demanda y no puede mantenerse constante la oferta. Si están correctamente formuladas las leyes del mercado –lo cual en el caso del petróleo es muy complejo- a medio plazo son inevitables fuertes aumentos en su precio. A no ser que una potencia o grupo dominante logre hacerse con su control absoluto, reservándolo sólo para una minoría del Planeta. Con lo cual se podría retrasar durante algún tiempo la tendencia al encarecimiento que vendrá impuesta por la lógica de “la escasez creciente y la demanda ascendente”.
El impacto que el precio de la energía tiene en la marcha de la economía en nuestra civilización industrial, hace que ésta sea una de las cuestiones más delicadas en torno al futuro del petróleo. ¿Son sostenibles estas tendencias en el futuro? ¿Qué puede pasar si se mantienen, y todo el mundo continúa actuando como si hubiera petróleo sin límites para siempre?
Una pregunta crucial es, entonces, ¿hasta cuándo va a durar el petróleo?, ¿para cuántos años tenemos? No hay una respuesta unívoca que todo el mundo tome como buena. La mayor parte de los cálculos que se han hecho desde 1942 estiman que ya se ha consumido cerca de la mitad del petróleo existente en el planeta. Sin embargo, sugestivamente, el Servicio Geológico de los Estados Unidos ha elevado espectacularmente las cifras hasta un tercio más que los otros cálculos, sosteniendo que sólo (?) se ha consumido un tercio del total del petróleo disponible. Esta reformulación es muy discutida por varios especialistas quienes plantean que este cálculo es una manera de alejar artificialmente el problema del cenit en la producción petrolera.
En cualquier caso, si se mantuviera el ritmo actual de consumo de petróleo (que, si no se hace nada, es evidente que continuará aumentando), según las estimaciones más optimistas tenemos petróleo para 60 años. Incluso algunos ultra-optimistas (u ocultistas, según se mire) sostienen que “podríamos tener petróleo para todo un siglo”, con una forma de argumentación que más parece una expresión de deseos más que un análisis científico. A su vez, los más pesimistas (o con mejor información) sostienen que, de seguir las cosas como hasta ahora, sólo queda petróleo para 30 años, o menos. En un punto intermedio se sitúa el Informe de 2006 de British Petroleum, que estima que queda petróleo para 42 años.
No deja de ser sorprendente que tanto los más optimistas como los más pesimistas estén hablando de sólo unas pocas décadas. En realidad nos encontramos ante un horizonte inmediato en términos económicos y sociológicos, mientras la situación se vive aparentemente con la mayor tranquilidad del mundo, cómo si no estuviéramos ante una de las principales incertidumbres de nuestro futuro inmediato, en caso de no disponer en pocos lustros de adecuadas fuentes energéticas alternativas.
En resumen, estamos ante una situación donde es necesario estudiar la profunda relación entre la energía y la civilización industrial teniendo como marco el agotamiento de una fuente de energía barata como el petróleo que nos plantea algunas preguntas inquietantes:
¿Puede mantenerse la civilización industrial y sus niveles de consumo eternamente? ¿Puede nuestro planeta soportar un crecimiento demográfico como el que estamos viviendo? ¿Puede el capitalismo sobrevivir sin crecimiento?
El problema planteado por una crisis energética global ha generado distintas voces, aunque en general se ha manipulado la información para no generar preocupación a la opinión pública y los mercados.
4- Desarrollo de energías alternativas
La necesidad de garantizar el suministro energético ha generado la investigación y el desarrollo de distintas energías alternativas. Sin embargo, hasta el momento, las distintas energías alternativas a los hidrocarburos resultan mucho más caras y menos versátiles. Con el desarrollo actual, el reemplazo de los hidrocarburos por otras formas de energía es un proceso incierto y que en el mejor de los casos puede llevar varias décadas.
Se estima además que en el año 2050, la tierra podría contar con 10.500 millones de habitantes, con un consumo medio de unos 5.3 kW/hab, representando un total mundial de 55.6 TW, unas seis veces y medio el consumo actual de energía.
El rápido crecimiento que experimenta el consumo energético hace imprescindible el planteamiento de nuevas formas de energía en un futuro.
Por esta razón es necesario diferenciar las fuentes energéticas según su origen, ya que de él no sólo dependerá su posible duración sino que además encauzará la tecnología de aprovechamiento de las mismas y los problemas geopolíticos que pueden generar.
Se distinguen así:
Energías no renovables, de origen terrestre que llevan almacenadas en la tierra millones de años y, por lo tanto, son recursos finitos y de distribución geográfica no homogénea.
Energías renovables, que tienen su origen en el flujo continuo de la energía del sol y se disipan a través de ciclos naturales.
Fuentes no primarias de energía: Electricidad e Hidrógeno y Células de Combustibles.
Dentro de las fuentes de energía no renovables, denominadas convencionales , se consideran los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural), así como el uranio, materia prima imprescindible en la producción de energía nuclear de fisión. También cabe destacar las pizarras bituminosas y las arenas asfálticas, que se engloban dentro de los combustibles fósiles alternativos.
Los combustibles fósiles tienen su origen en la descomposición de materiales biológicos formados hace casi 100 millones de años, estando su energía contenida en los enlaces químicos.
El carbón es el principal combustible fósil en cuanto a la cantidad existente. Sus reservas económicamente explotables se cifran en unos 750.000 millones de toneladas, de las que casi el 66% se encuentran en EE.UU., URSS y República Popular China. En el año 1950 el carbón cubría el 60% de las necesidades energéticas mundiales. En la actualidad, este porcentaje se ha reducido considerablemente. Este combustible, sin embargo, presenta una serie de inconvenientes ambientales además de dificultades derivadas de su explotación y transporte.
Por estos motivos se tiende a la transformación del mismo en combustible líquido o gaseoso, mediante procesos como licuefacción o gasificación, para utilizarlo de forma más eficaz.
El petróleo es el combustible fósil más útil, principalmente porque es muy fácil de transportar. Hasta el momento se ha consumido aproximadamente la tercera parte de los 150.000 millones de toneladas descubiertas.
De las reservas que quedan sin explotar, más de la mitad se encuentran en Oriente Medio. El petróleo se procesa en refinerías y complejos petroquímicos.
El gas natural es uno de los combustibles más limpios. Las reservas mundiales son amplias y su forma de transporte actualmente es mediante gasoductos consumiéndose en su país de origen o cerca de él.
Los combustibles fósiles alternativos, pizarras bituminosas y arenas asfálticas presentan un lazo de parentesco geológico bastante estrecho con el petróleo. Las primeras son sustancias orgánicas precursoras del petróleo, mientras que las segundas son el resultado de la degradación de los crudos clásicos.
El uranio es el combustible fundamental para la obtención de energía nuclear de fisión. Este proceso consiste en bombardear un núcleo de uranio con neutrones que provocan su división en núcleos más ligeros, originando una reacción en cadena que libera enormes cantidades de energía. Sin embargo, son de dominio público las incertidumbres que rodean a la fisión nuclear, tanto respecto a su seguridad como a su aceptación. Finalmente, se debe citar dentro de la energía nuclear el proceso de fusión, consistente en unir dos núcleos ligeros (deuterio y tritio, isótopos del hidrógeno) para formar uno más pesado (helio), de menor contenido energético, con lo que se liberan grandes cantidades de energía.
El deuterio puede obtenerse en cantidades ilimitadas a partir del agua de mar y el tritio se obtiene irradiando con neutrones el litio (elemento muy abundante) en el reactor de fusión. En este caso, no existiría problema alguno de disponibilidad de combustible, por lo que se puede tratarla como una energía renovable. Sin embargo, no se incluye en el apartado de fuentes renovables de energía, dado que la fusión nuclear sólo se conoce sobre la tierra en forma de bomba de hidrógeno, ya que aún la tecnología no ha hecho factible los reactores de fusión debido a las temperaturas de varios millones de grados a las que debe ser sometido el combustible y casi no se ha avanzado en los últimos 50 años al respecto. Si bien se han gastado miles de millones de dólares en EE. UU. y en Europa tratando de lograr el proceso de fusión controlada, todavía se está lejos de alcanzar la meta.
Actualmente se habla con bastante frecuencia del hidrógeno como la energía del futuro. Este es un error conceptual ya que el hidrógeno no es una fuente de energía sino un transportador de energía, como lo es la electricidad.
El hidrógeno no se encuentra en estado libre en la naturaleza, por lo que hace falta gastar energía para obtenerlo. Todos los dispositivos ensayados hasta ahora requieren de un gasto energético mayor al que se obtiene y se utiliza el gas natural como fuente energética.
Las fuentes de energía renovables son aquellas que proceden del flujo de energía que recibe la tierra, y que tiene su origen en el Sol, aunque a veces existe una cierta contribución de los campos gravitatorios terrestre y lunar.
Aunque el 30% de la energía procedente del Sol es reflejada por la atmósfera terrestre, el 70% restante la atraviesa experimentando o no cambios en sus características, lo que da lugar a las distintas fuentes renovables de energía, cuyas formas de captación y aprovechamiento serán asimismo diferentes.
La energía procedente del Sol que atraviesa la atmósfera sin experimentar cambios sensibles, se denomina energía solar directa, siendo la que proporciona luz al hombre y calor.
La diferente distribución de energía solar en la atmósfera influye asimismo en el movimiento de las masas de aire. Cuando el aire se calienta tiende a subir y es rápidamente sustituido por aire más frío, fenómeno que constituye el origen de los vientos. Por consiguiente, la energía eólica, o energía contenida en el viento es una forma indirecta de la energía solar y, por tanto, de naturaleza renovable.
Otra parte de la energía Solar es absorbida por la plantas verdes para su crecimiento, almacenándola en forma de energía química. Se conoce como energía de la biomasa, que se extiende posteriormente a todos los seres vivos e inevitablemente está contenida en los diferentes tipos de residuos orgánicos que aquéllos generan.
La energía contenida en el interior de la tierra o energía geotérmica tiene también su origen remoto en el Sol. En ocasiones se considera esta fuente como no renovable, dado que no es debida al flujo energético continuo procedente del exterior de la tierra. Sin embargo, la continua disipación de la misma debida, entre otras razones, a la fricción de las rocas internas de la corteza terrestre, hace que su flujo se pueda considerar prácticamente inagotable.
Cuando el agua del mar absorbe la energía solar, se evapora y pasa a la atmósfera. No obstante, después de cierto tiempo, vuelve a caer en forma líquida o sólida, acumulándose a diferentes alturas sobre la tierra. La energía potencial que poseen estas masas de agua situadas a cierta altura se transforma en energía cinética al precipitarse agua hacia zonas más bajas. A la energía contenida en el agua se le denomina energía hidráulica y se trata, evidentemente de una fuente renovable de origen solar.
Finalmente, la acción sobre los océanos de las fuerzas gravitacionales de la luna, del calor solar y de los vientos originan, respectivamente, tres manifestaciones de la energía del mar : mareas, gradientes térmicos y olas que, debido a los fenómenos implicados, se pueden considerar asimismo energías renovables.
Debido al gran interés despertado por todas estas fuentes en función de su bajo o nulo deterioro del medio ambiente y en relación al posible agotamiento de las fuentes energéticas convencionales, se ha incrementado enormemente el estudio de sus posibilidades de utilización con vistas a encontrar en ellas una alternativa frente a los combustibles fósiles y nucleares.
En la actualidad se admite que la dificultad no radica sólo en el desarrollo de una tecnología apropiada para el aprovechamiento de estas fuentes, sino en la mejora de las condiciones económicas, sociales y políticas para lograr la difusión de los principios básicos de dicha tecnología, a fin de que pueda ser usada a gran escala.
La complejidad del problema energético requiere la preparación de planes a largo plazo, una amplia cooperación entre los distintos países y aceptar el rol de un estado planificador, ya que en estos temas, el mercado ha demostrado su incapacidad para asignar bien los recursos.
5- Necesidad de monitorear la evolución y confiabilidad del suministro energético
Utilización, reservas, participación en la matriz energética mundial, por regiones y por países de
- Combustibles fósiles: gas, carbón, petróleo
- Hidroelectricidad
- Energía nuclear: fisión
- Biomasa y renovables
Utilización, investigación y factibilidad tecnológica de energías alternativas:
- Biomasa
- Biocombustibles
- Eólica
- Fotovoltaica
- Fusión nuclear
- Hidrógeno
6- Necesidad de la existencia de un organismo independiente y confiable
En la temática energética se enfrentan distintos intereses económicos, políticos, sociales e incluso académicos. Para superar esta situación se requiere del funcionamiento de un organismo independiente de alta capacidad técnica y dotado con los recursos necesarios para el cumplimiento de su misión.
La experiencia internacional nos muestra la necesidad de tener centralizada y consolidada toda la información energética y disponible para los distintos usuarios públicos o privados. En los distintos países varía la forma de lograr estos objetivos, generando variados tipos de organismos, con distintas dependencias funcionales y formas de financiamiento.
En nuestro país no existe ningún organismo de este tipo y la estructura y las características de la Secretaría de Energía hacen que esta repartición no pueda realizar a cabo esta tarea.
7- Definir los parámetros a observar
Desarrollo de energías alternativas
Tipos de energía
Tasa de retorno energético de c/u (EROEI)
Análisis del proyecto hidrógeno de EE.UU
Acta de política energética
Convenios
Cómo están trabajando otros países.
Cantidad de laboratorios investigando
Investigación por tipo de energía:
Tradicionales
- Petróleo
- Petróleo no convencional
- Gas
- Uranio
- Carbón
- Hidroelectricidad
Alternativas
- Biocombustibles
- Fotovoltaica
- Eólica
- Hidrógeno
- Biomasa
- Geotérmica
Variables económicas relacionadas a la energía
- Energía per cápita
- Energía por unidad de PBI
- Eficiencia de conervsión y distribución de energía
Entre otras cuestiones a estudiar y monitorear podemos destacar:
- Eficiencia energética del transporte público urbano
- Eficiencia energética del tratamiento de residuos urbanos
- Eficiencia energética de distintas unidades productivas por rama de actividad
- Eficiencia energética del alumbrado público urbano
- Eficiencia energética de distintas actividades urbanas (espectáculos públicos, medios de transporte, etc.
- Eficiencia energética del planeamiento urbano
- Investigar el tratamiento de la problemática en otras grandes ciudades
- Promoción campañas de ahorro energético
- Promoción líneas de financiamiento para la utilización de tecnologías de ahorro energético.
- Monitorear las energías alternativas a partir del EROEI (Tasa de retorno energético)
8- Publicar la información y los índices monitoreados
La idea del observatorio es que la información obtenida y sistematizada sea de libre disponibilidad para los distintos actores sociales.
Igualmente, el proyecto contempla la elaboración de informes especiales para los benefactores del Observatorio, donde se analizarán, por ejemplo, el uso de la energía en sectores particulares de la economía o algunas cuestiones específicas relativas al uso de distintos tipos de energía. |