La característica distintiva de nuestra civilización es que se ha desarrollado a partir de establecer un nuevo régimen energético sustentado en los combustibles fósiles. Primero fue el carbón que dio un impulso extraordinario y permitió la expansión de la Revolución Industrial. Luego el petróleo que marcó una nueva era y, en estos últimos años, se ha sumado el gas a esta fuente energética abundante, versátil y barata. Pero abundante no es eterno, y hoy el mundo está mirando con preocupación el agotamiento de los hidrocarburos y buscando desesperadamente energías alternativas que permitan seguir sustentando nuestra forma de vida.
Sin embargo, hasta el momento, las distintas energías alternativas al petróleo o al gas resultan mucho más caras y menos versátiles y el reemplazo de los hidrocarburos por otras formas de energía es un proceso que puede llevar varias décadas.
Investigar este proceso y monitorear su desarrollo es una tarea que el Ceepys considera prioritaria tanto para definir políticas públicas como para asesorar al sector privado sobre las distintas energías alternativas. |